Edith González es Mónica Altamira

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las hermanas Altamira

 

 

 

 

Mónica Altamira y Juan Alcázar y Valle

 

 

 

 

El matrimonio Alcázar y Valle

 

 

 

 

Mónica y Juan

 

 

 

 

Reencuentro de los esposos

 

Argumento

 

Francisco Alcázar y Valle es un hombre rico e importante, que posee una hacienda de caña de azúcar, casado con una mujer severa y sin compasión, Sofía, con quien tiene un hijo, Andrés, perpetuamente consentido por su madre. Doña Sofia es una mujer distinguida aunque de carácter fuerte y sentimientos mezquinos, prima de los nobles Condes de Altamira.

Francisco había tenido una aventura con una mujer casada que era maltratada por su marido antes de casarse con Sofía. La mujer quedó embarazada y murió cuando el niño tenía tres años. El muchacho, hijo ilegítimo, es, en realidad, su primogénito. Así que el niño, llamado Juan, crece conocido como Juan del Diablo, por no tener apellido. La madre de Juan finalmente muere, el muchacho es criado sin amor ni educación, en la pobreza y desatendido.

Siendo adolescente, Francisco Alcázar, que acaba de saber de la existencia de ese hijo, ocultando tal hecho, le invita a vivir en su hacienda con su familia, con el pretexto de que fuera un compañero de juegos para su hijo Andrés. Sofía descubre le verdad e intenta echar a Juan, a lo que Francisco se opone. Finalmente Francisco tiene un accidente mientras monta a caballo justo antes de reconocer legalmente a Juan como su hijo, como tenía planeado. Sin embargo, ha dejado una carta con sus intenciones dirigida a su amigo y abogado, Noel Mancera. Sofía intercepta la carta y la esconde. En su lecho de muerte, Francisco manda llamar a su hijo Andrés, que es apenas un niño, y sin decirle la verdad, le pide que cuide de Juan como haría un hermano. Tras su muerte, Sofía echa a Juan sin decirle nada a Andrés, que añora mucho a Juan.

Quince años después, Juan ya es un hombre que vive entre los marineros y los piratas del puerto, ganándose una dudosa reputación por sus negocios sucios de contrabando, por ganar sus peleas y por ser amable y justo con sus hombres, que le recompensan con una lealtad sin límite. También es un mujeriego, pero nadie le ha robado el corazón. Sabe quién era su padre, porque el licenciado Mancera se lo dijo, pues se convirtió en su mejor amigo y el único que le ha dado algo de educación. Mancera le ofrece su apellido, pero él rehúsa porque no lo necesita para sus negocios.

Por otra parte, Mónica y Aimeé son las dos adorables jóvenes condesas hijas del fallecido Conde de Altamira. Suelen ser muy respetadas en la alta sociedad, pero sin embargo la familia De Altamira está en la bancarrota, sus únicas posesiones son: su mansion, el apellido, su belleza y la larga promesa del futuro matrimonio entre la mayor, Mónica, y Andrés Alcázar y Valle, su primo. Catalina, la madre de las jóvenes, desea que esa boda se celebre lo antes posible, para así tener a una de sus hijas bien casada, y eso supondría la salvación de su familia.

Mónica, reservada y extremadamente tímida, sueña con convertirse en la esposa de Andrés, pero éste olvida su compromiso cuando se encuentra en la ciudad de México con Aimeé, la hermana menor de Mónica.

Aimeé es bonita, pero coqueta y egoísta. Muestra interés en Andrés, quien es rico y tiene influencia y poder. Andrés se enamora completamente de la joven, hecho que le cuenta a su madre cuando ésta va a visitarle. Cuando Catalina se entera del rechazo hacia su hija Mónica, queda consternada, sabiendo que eso puede significar la ruina de su familia. Cuando se entera de que Andrés ama a Aimeé, se horroriza ante el pensamiento de cómo se le va a partir el corazón a Mónica, pero acepta el nuevo compromiso. Cuando Mónica descubre los sentimientos de Andrés, queda destrozada: ese es el matrimonio con el que siempre había soñado, para el que fue educada y estaba enamorada de Andrés. Cae enferma, pero, tras recuperarse, decide entrar en el convento local y tomar los hábitos. Les cuenta a todos que se siente aliviada de que Andrés rompiera su compromiso y finge que siempre había tenido vocación religiosa.

Por entonces Aimeé regresa con su madre. Un día, mientras pasea por la playa, descubre y espía a un hombre que se está dando un baño en una casa de la playa. Se trata de Juan del Diablo, aunque Aimeé no le conoce, ni su pasado, ni sabe que es hijo de don Francisco de Alcázar y Valle. En los días sucesivos, Aimeé regresa varias veces a espiar a Juan. Él decide encararse con ella y la atrapa mientras ella está escondida esperándole. Pronto tienen un romance y se enamoran.

Mientras que Aimeé mantiene amoríos con Juan, Andrés regresa al pueblo de ésta. Con la aprobación de su madre, y de la madre de Aimeé, Andrés le pide su mano en matrimonio, y ella acepta, a pesar de su relación con Juan. Por otro lado, Juan empieza a pensar que tal vez desea casarse con Aimeé, y decide hacer un viaje de dos meses, su último viaje, para amasar una fortuna y poder presentarse ante la familia de la joven como un buen futuro esposo. Su mentor, el Licenciado Mancera, le ofrece darle su apellido cuando descubre que tiene inclinaciones por una señorita, desconociendo está enamorado de la condesa Aimeé de Altamira. Juan parte y Aimeé le promete esperarle y casarse con él, a pesar de ya estar comprometida con Andrés.

Pasadas varias semanas, Aimeé sigue con su compromiso con Andrés y la boda se efectúa. Juan llega al pueblo, sin saberlo, el día de la boda de su enamorada con su hermanastro. Sólo al día siguiente, cuando se reúne con el Licenciado Mancera, se entera de lo sucedido. Entonces parte inmediatamente hacia la hacienda de Andrés, Campo Real, para hacerle frente y llevarse a Aimeé a la fuerza para que ella cumpla su promesa. Andrés, que no sabe nada de su parentesco con Juan ni de la aventura que este tuvo con su esposa, pero que lo recuerda de la niñez, decide emplearlo como nuevo administrador de Campo Real, su hacienda.

Mientras, Mónica abandona el convento y se reúne con su familia en dicha hacienda de los Alcázar y Valle, pues como no tiene vocación religiosa, la madre superiora, decide que es mejor que se marche un tiempo con su familia, para que se de cuenta de lo que realmente siente, allí descubre lo que hubo entre su hermana y Juan, sintiendo un fuerte dolor por Andrés, pues sabe que cuando el joven sepa la verdad, sufrirá mucho.

Como Mónica ya no va a ser monja, Andrés quiere reparar su ofensa casándola con su amigo Alberto de la Serna, al tiempo que se entera de que Juan en realidad es su hermano y de que tuvo un indecente romance con una señorita que está en la casa. Naturalmente, Andrés piensa inmediatamente que se trata de Mónica, ya que es incapaz de imaginarse la verdad. A causa de este malentendido, Mónica es empujada a casarse inmediatamente. Ella acepta para proteger a Andrés y a su hermana de la vergüenza, el escándalo y sus consecuencias, pero rehúsa a casarse con Alberto, así que le propone a su madre casarse con Juan en vez de con Alberto. Después de todo, también es un Alcázar y Valle y así logrará separarle de Aimeé para siempre. Ante la sorpresa de Andrés, el estupor y la firme oposición de Aimeé y contra todo pronóstico, Juan acepta casarse con Mónica, por ello se vengará de Aimeé casándose con su hermana. Siendo ya Juan un Alcazar y Valle contrae matrimonio con la condesa Mónica de Altamira.

.Al principio de estar casados, no se conocen, no saben hasta dónde se quieren o si sólo se respetan, por lo que Juan, inseguro del amor de Mónica, trata de averiguar qué siente ella por él,pues no sabe si ella todavía ama a Andrés, dejando entrever que poco a poco,como ella, que se va enamorando sin remedio. Ella siempre le niega seguir queriendo a Andrés, y en una charla en la que ambos se confiesan sus vidas y anhelos, Mónica declara su amor a Juan, que quiere creerla porque ya la quiere tanto como ella a él y demuestra ya no estar interesado en Aimée, sin embargo ésta última, que no puede soportar que su hermana le halla quitado a Juan, decide crear desconfianzas entre la pareja, LLegan días muy felices,los dos muy enamorados, hasta que Juan debe partir por negocios.

Sabiendo de su ausencia, el jefe de la cárcel, Espíndola y su compadre, Guadalupe Cagiga, el dueño del prostíbulo del pueblo, le preparan una trampa para poder acusarlo de contrabando de armas y de asesinato. A su regreso Juan es detenido en su casa junto con "el Tuerto", uno de sus hombres y don Noel, que es liberado poco después.

Espíndola no deja que Mónica visite a Juan, aunque se lo permite a Aimée a cambio de la promesa de sus favores amorosos, y la pobre esposa no tiene más remedio que disfrazarse de monja para poder visitar a Juan con la excusa de estar haciendo obras de caridad. Mientras, doña Sofía, enterada de los amores que tuvieron su nuera Aimée y Juan, traza un plan junto a su amigo Alberto de la Serna para deshacerse de Juan y de Aimée: decirle a ella que se escaparán juntos y a él que lo hará con Mónica para luego poder matar a su nuera y a Juan fingiendo un accidente.

Como Juan no se fía de doña Sofía, decide adelantar su fuga un día, pero no cuenta con que Aimée ha ido a la cárcel y que Espíndola pretende cobrarse. Al oírla, Juan acude y Espíndola le dispara, hiríendole de gravedad, por lo que "el Tuerto" dispara a su vez y le mata. Así consiguen escapar, pero como Juan está tan mal herido, se lo llevan a la cabaña de la curandera Tehua, donde también se esconde Aimée.

Entre doña Sofía, Alberto de la Serna y Guadalupe Cagiga hacen correr el rumor de que Juan y Aimée se fugaron juntos en el barco de Cajiga, que hacen explotar fingiendo de todas formas que han muerto.

Oportunamente, el juez de San Pedro se jubila y le sustituye Marcelo Romero Vargas, que tiene un estricto sentido de la justicia, se hace cargo del caso de Juan pese a que se esté tramitando su certificado de defunción. Don Noel averigua que las armas encontradas en la bodega de Juan no proceden del contrabando, sino de un decomiso anterior y que el muerto no es sino otro reo que estaba en la cárcel desde antes de que Juan partiera.

Mónica, destrozada por el dolor y de luto, cree como todos que Juan y su hermana han muerto, pero unos días más tarde, descubre que Juan puede estar vivo y decide vender la casa y el barco para hacerle volver. Finalmente alquila la casa al nuevo juez, regresando a casa de su madre, y le da los papeles del barco a Andrés para que lo venda. Este lo compra para desquitarse de su hermanastro y Bautista, su capataz, lo hunde.

Mientras Juan se recupera en la cabaña de Tehua, allí encuentra a su cuñada, que ha descubierto que espera un hijo de Andrés, aunque intenta hacerle creer que es de él, Juan que no la cree, se marcha junto a su adorada esposa.

Como ya se sabe que Juan y Aimée no han muerto, se arregla que Aimée fue llevada a la fuerza por los hombres de Juan para que esta pueda volver con Andrés, pero aún queda pendiente la muerte de Espíndola y Juan, como el Tuerto lo mató para salvarle la vida, no puede menos que echarse la culpa y alegar defensa propia. Como Mónica le dice que no podría soportar volver a verlo preso y menos para proteger a otro, Juan decide que lo mejor será apartarla de él mientras no se demuestra su inocencia, se esconde en un cortijo abandonado y, cuando Mónica va a buscarle para decirle que no pudo recuperar el barco y que este se hundió, él le miente y le hace creer que el barco era más importante que ella, encontrando así la excusa para hacer que ella se aleje de él.

Entretanto, Andrés se ha enterado de que Aimée fue la amante de Juan y sólo la mantiene en la casa porque espera un hijo, pero Aimée sufre un aborto y, para ocultarlo, decide salir a caballo y fingir una caída. Bautista, para vengar a sus amos, esconde una piedra bajo la silla y, mientras Aimée galopa, el caballo se encabrita, gravemente herida, la llevan a su casa, donde muere, no sin antes, hace prometer que nunca regresará con Juan.

Andrés,despechado y sobre todo viudo, decide que se equivocó, que debió casarse con Mónica, y que para conseguirlo sólo tiene que quitarle el apellido a Juan. De ese modo el matrimonio quedaría invalidado, puesto que Juan Alcázar y Valle dejaría de existir.

Por otra parte, Juan debe entregarse hasta que se aclaren todos sus asuntos con la justicia. Aprovechando esta circunstancia y destrozada por la muerte de su hija Aimée, doña Catalina vende su casa a Juan, sin que Mónica sepa que él la compra, para que no tenga dónde ir y obligarla a ir con ella a la capital a casa de su tía Amalia.

Cuando Juan sale de la cárcel tres meses después, va a la capital a buscar a su esposa, pero encuentra la prima de esta que le dice que Mónica no quiere verle. Desolado, regresa a San Pedro mientras es Andrés el que sí la visita.

Doña Catalina ve con buenos ojos que Andrés quiera casarse con Mónica y trata de convencerla para que acepte, por lo que regresan a San Pedro, Juan enterado de que su mujer está de regreso, se cuela de noche en casa de Andrés, en el cuarto donde Mónica duerme, dispuesto a obligarla a escucharle aunque ella le suplica que se vaya. Salen al salón y allí los sorprenden Andrés y Bautista. Empieza un rifirrafe entre los hermanos y Bautista dispara a Juan para proteger a Andrés, pero Mónica se interpone y es herida en un brazo.

Decidida a no soportar más que los dos hermanos la tomen como moneda de cambio, se alquila un cuarto y se va a vivir sola, pese a la oposición de todos.

Por otra parte, como doña Sofía no quiere que su hijo se case con Mónica, pues culpa a su prima Catalina y a sus hijas de todas sus desgracias, conspira para que Mónica regrese con Juan. Sale a la luz de nuevo la carta que escribió Francisco reconociendo a Juan.

Una noche Andrés, borracho y deseoso de venganza, se presenta en el cuarto de Mónica y trata de hacerla suya por la fuerza diciendo que si Juan tuvo a Aimée, él también tiene derecho a tener a Mónica, pero las súplicas de ella le hacen ver lo que está a punto de hacer y se marcha. Ella no lo cuenta, pues teme que esta vez Juan mate a Andrés.

Juan sigue insistiendo en que Mónica aún le quiere como él a ella y la visita de noche en su cuarto. La casera se queja de que no es decente que a Mónica la visiten hombres a deshoras en estado inapropiado. Andrés se regodea ante Juan y miente, diciendo que la hizo suya. Pero Juan, que ha recuperado su apellido gracias a la carta y al juez Romero Vargas, va a buscar a Mónica y se la lleva a casa, la que fue de doña Catalina.

Juan se entera de que Mónica está esperando un hijo, pero dice que no le importa si es de Andrés. Al oír esto,la pobre Mónica se desmaya de la impresión, porque Juan se ha enterado y haya podido creer a Andrés.

Finalmente, Andrés manda llamar a Juan a su casa y mientras están los dos allí, se produce un terremoto que derrumba la casa sobre sus cabezas. Andrés queda atrapado bajo los escombros y Juan, conmovido, le salva la vida, pese a todo, antes de regresar corriendo a su casa en ruinas para encontrar que Mónica ha desaparecido. Desesperado, la busca sin descanso durante dos días entre los heridos y los muertos, hasta que finalmente descubre que está en casa de Tenuha.

Andrés, herido por el terremoto, consciente de que Juan le salvó la vida a pesar de todo, por fin recapacita: hace saber a su madre que que no quiere volver a saber de ella porque con sus intrigas no ha conseguido más que destrozarle la vida.

Cuando sabe que Juan está en su casa, Andrés se presenta allí para aclarar que nunca llegó a abusar de Mónica, pedir perdón por todo y despedirse de su hermano, pues piensa marcharse una temporada a Europa, deseando que a su regreso, puedan recuperar el tiempo perdido y comportarse como lo que son, verdaderos hermanos.

Por fin, Juan y Mónica pueden vivir felices, y ante ellos se presenta un fututo dichoso con la llegada de su primer hijo.

 

 

Reparto

Mónica Altamira -  Edith González
Juan Alcázar y Valle / Francisco Alcázar y Valle- Eduardo Palomo
Aimeé Altamira - Ana Colchero
Catalina de Altamira - Luz Maria Aguilar
Andrés Alcázar y Valle - Ariel López Padilla
Sofia de Alcázar y Valle -  Claudia Islas
Noel Mancera - Enrique Elizalde
Alberto de la Serna -   Arsenio Campos

Fuente: Wikipedia. org. Corazón Salvaje
Mariló Jiménez